miércoles, 31 de agosto de 2022

EL CHANTAJE DE KROGSTAD A NORA

EL CHANTAJE DEL SR. KROGSTAD A NORA

 

1.-  Lectura

2.-  Escribe un comentario libre de 1 párrafo sobre la perspectivas de Krogstad y Nora

 

 ESCENA X.

 
KROGSTAD: Perdone usted, señora...
 
NORA (Lanza un grito y se levanta a medias): ¿Qué se le ofrece a usted?
 
KROGSTAD: Estaba entornada la puerta. Sin duda, habrán olvidado cerrarla.
 
NORA (Levantándose): Mi esposo no está en casa, señor Krogstad.
 
KROGSTAD: Ya lo sé.
 
NORA: Entonces... ¿qué desea usted?
 
KROGSTAD: Decirle una palabra.
 
NORA: ¿A mí?... (Aparta a los niños), Id con Mariana. ¿Qué?... No, él caballero de fuera no hará daño a mamá. Cuando se marche, seguiremos jugando. (Acompaña a los niños al aposento de la izquierda y cierra la puerta).
 
 

ESCENA XI.

 
NORA (Inquieta y agitada): ¿Usted quiere hablarme?
 
KROGSTAD: Sí, lo deseo.
 
NORA: ¿Hoy?... No estamos todavía a primeros de mes.
 
KROGSTAD: No, estamos en vísperas de Navidad, y de usted depende que estas Navidades le traigan alegrías o penas.
 
NORA: ¿Qué desea? Hoy me es realmente imposible...
 
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KROGSTAD: Por ahora no hablaremos de eso. Se trata de una cosa distinta. ¿Puede usted concederme un instante?
 
NORA: Sí... sí... aunque...
 
KROGSTAD: Bien. Cuando estaba yo sentado en el restaurante Olsen, vi pasar a su marido...
 
NORA: ¡Ah!
 
KROGSTAD: Con una señora.
 
NORA: Bueno. ¿Y...?
 
KROGSTAD: ¿Puedo preguntarle algo? Esta señora era la viuda de Linde, ¿no es cierto?
 
NORA: Sí.
 
KROGSTAD: ¿Acaba de llegar de fuera?
 
NORA: Hoy ha llegado.
 
KROGSTAD: ¿Es amiga suya?
 
NORA: Sí... pero no comprendo...
 
KROGSTAD: Yo también la traté en otra época.
 
NORA: Lo sé.
 
KROGSTAD: Está usted enterada. Lo suponía. ¿Entonces me permitirá que le pregunte si la señora de Linde espera obtener un puesto en el Banco?
 
NORA: ¿Cómo se atreve a preguntarme eso, señor Krogstad? ¿Usted, que es un subordinado de mi marido? Pero, ya que me lo pregunta, se lo diré. Sí, la señora de Linde tendrá un empleo en el Banco, y lo tendrá gracias a mí, señor Krogstad. Ahora ya lo sabe usted.
 
KROGSTAD: Acerté, pues.
 
NORA (Paseando): ¡Eh! Una tiene alguna influencia y el ser mujer no quiere decir que... Cuando se ocupa una situación subalterna, señor Krogstad, habría que cuidarse para no herir a una persona que... ¡ejem!...
 
KROGSTAD: ¿Que tiene influencia?
 
NORA: Sí, señor.
 
KROGSTAD (Cambiando de tono): Señora, ¿tendría usted la bondad de usar su influencia en mi favor?
 
NORA: ¿Cómo? ¿Qué quiere decir?
 
KROGSTAD: ¿Querría tener la bondad de influir para que se me conserve mi modesto puesto en el Banco?
 
NORA: ¿Qué quiere usted decir? ¿Quién piensa en quitarle el empleo?
 
KROGSTAD: ¡Oh! Es inútil el disimulo. Comprendo muy bien que a su amiga no le agrade encontrarse conmigo, y ahora sé a quién debo mi cesantía...
 
NORA: Le aseguro a usted...
 
KROGSTAD: En fin, dos palabras: todavía es tiempo, y le aconsejo que use de su influencia para impedirlo.
 
NORA: Yo no tengo ninguna influencia, señor Krogstad.
 
KROGSTAD: ¿Cómo? Hace un momento decía lo contrario...
 
NORA: ¿Cómo puede usted creer que yo tenga semejante poder sobre mi marido?
 
KROGSTAD: ¡Oh! Conozco a su marido desde que estudiamos juntos, y no creo que el señor director del Banco sea más enérgico que otros hombres casados.
 
NORA: Si habla usted despreciativamente de mi marido, lo pongo en la puerta.
 
KROGSTAD: Es valiente usted.
 
NORA: No le temo. Después de Año Nuevo me veré libre de usted.
 
KROGSTAD (Dominándose): Oiga bien, señora. Si es necesario, lucharé para conservar mi humilde empleo como si se tratase de una cuestión de vida o muerte.
 
NORA: Y lo es, evidentemente.
 
KROGSTAD: No es sólo por el sueldo; lo importante es otra cosa... que, en fin, voy a decirlo todo. Usted sabe, naturalmente, como todo el mundo, que yo cometí una imprudencia hace ya un buen número de años.
 
NORA: Creo haber oído hablar del asunto.
 
KROGSTAD: La cuestión no pasó a los tribunales; pero me cerró todos los caminos. Entonces emprendí la clase de negocios que usted sabe, porque era forzoso buscar alguna otra cosa, y me atrevo a decir que no he sido peor que otros. Ahora quiero abandonar estos negocios, porque mis hijos crecen y necesito recobrar la mayor consideración que pueda. El empleo del Banco era para mí el primer escalón, y ahora me encuentro con que su esposo pretende hacerme bajar de él para sepultarme nuevamente en el lodo.
 
NORA: Pero, por Dios, señor Krogstad, no puedo ayudarlo.
 
KROGSTAD: Lo que le falta es voluntad; pero tengo medios para obligarla.
 
NORA: ¿Va usted a decirle a mi marido que le debo dinero?
 
KROGSTAD: ¡Caramba! ¿Y si lo hiciera?
 
NORA: Sería una infamia. (Con voz llorosa). Ese secreto que es mi alegría y mi orgullo... Saberlo él de una manera tan villana... por usted. Me expondría a los mayores disgustos...
 
KROGSTAD: ¿Disgustos nada más?
 
NORA (Con viveza): O, si no, hágalo usted; usted perderá más, porque así sabrá mi marido qué clase de hombre es usted, y seguramente le dejará cesante.
 
KROGSTAD: Acabo de preguntar si no son más que disgustos domésticos los que usted teme.
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NORA: Si mi marido lo sabe, pagar, naturalmente, enseguida, y nos veremos libres de usted.
 
KROGSTAD (Dando un paso hacia ella): Oiga, señora... O usted no tiene memoria o apenas conoce los negocios, y es necesario que la ponga al corriente.
 
NORA: ¿De qué?
 
KROGSTAD: Cuando su esposo se encontraba enfermo, me pidió usted un préstamo de mil doscientos escudos.
 
NORA: No conocía a nadie más.
 
KROGSTAD: Yo le prometí proporcionarle el dinero.
 
NORA: Y me lo proporcionó.
 
KROGSTAD: Prometí proporcionárselo con ciertas condiciones; pero entonces estaba usted tan preocupada con la enfermedad de su esposo, y tan impaciente por tener el dinero para el viaje, que creo no se fijó mucho en los pormenores, y no debe extrañarle que se los recuerde. Pues bien, yo prometí proporcionarle el dinero mediante un recibo que escribí.
 
NORA: Sí, y que firmé.
 
KROGSTAD: Bien; pero más abajo añadí algunas líneas, según las cuales su padre garantizaba el pago. Esas líneas debía firmarlas él.
 
NORA: ¿Debía, dice? Lo hizo.
 
KROGSTAD: Yo dejé la fecha en blanco, lo cual significaba que su padre debía poner la fecha de la firma. ¿Se acuerda de eso?
 
NORA: Sí, creo, efectivamente...
 
KROGSTAD: Después entregué a usted el recibo para que lo enviara a su padre por correo. ¿No fue así?
 
NORA: Así fue.
 
KROGSTAD: Como es de suponer, lo hizo usted enseguida, porque a los cinco o seis días me devolvió el pagaré con la firma de su padre, y entonces recibió usted el préstamo.
 
NORA: ¡Bueno, sí! ¿No he ido pagando puntualmente?
 
KROGSTAD: Con poca diferencia. Pero volviendo a lo que decíamos... aquéllos eran seguramente malos tiempos para usted, señora.
 
NORA: Sí, es verdad.
 
KROGSTAD: Creo que su padre estaba muy enfermo.
 
NORA: Moribundo.
 
KROGSTAD: ¿Murió poco después?
 
NORA: Si, señor.
 
KROGSTAD: Dígame, señora, ¿se acuerda usted por casualidad de la fecha de muerte de su padre?
 
NORA: Papá murió el 29 de septiembre.
 
KROGSTAD: Cierto. Me preocupé de averiguarlo. Y por eso no me explico (saca un papel del bolsillo)... cierta particularidad.
 
NORA: ¿Qué particularidad?
 
KROGSTAD: Lo que hay de particular, señora, es que su padre firmó el recibo tres días después de morir. (Nora guarda silencio). ¿Puede usted explicarme esto? (Nora sigue callando). Es también evidente que las palabras dos de octubre y el año no son de letra de su padre, sino de una letra que creo conocer. En fin, eso puede explicarse. Su padre se olvidaría de fechar y lo haría cualquiera antes de saber su muerte. La cosa no es muy grave, porque lo esencial es la firma. ¿Es auténtica realmente, verdad, señora? ¿Su padre fue el que escribió allí su propio nombre?
 
NORA (Después de un corto silencio levanta la cabeza y lo mira provocativamente): No, no fue él. Fui yo la que escribí el nombre de papá.
 
Casa de muñecas  henrik ibsen
KROGSTAD: ¿Usted comprende bien toda la gravedad de esa confesión?
 
NORA: ¿Por qué? Dentro de poco tendrá usted su dinero.
 
KROGSTAD: Permítame una pregunta. ¿Por qué no envió usted el recibo a su padre?
 
NORA: Era imposible: ¡estaba tan enfermo! Para pedirle la firma hubiera tenido que declararle el destino del dinero, y en la situación en que se encontraba no podía decirle que estaba amenazada la vida de mi esposo. ¡Era imposible!
 
KROGSTAD: En ese caso hubiera sido preferible desistir del viaje.
 
NORA: ¡Imposible! El viaje era la salvación de mi marido, y no podía renunciar a él.
 
KROGSTAD: Pero ¿usted no comprende el fraude que cometió conmigo?
 
NORA: No podía yo detenerme a reflexionar. ¡Bastante me cuidaba yo de usted, que me era insoportable por la frialdad con que razonaba a pesar de saber que mi marido estaba en peligro!
 
KROGSTAD: Señora, evidentemente usted no tiene una idea muy clara de la responsabilidad en que ha incurrido. Para que lo comprenda, sólo le diré que el hecho que ha acarreado la pérdida de mi posición social no era más criminal que ése.
 
NORA: ¿Usted quiere hacerme creer que ha sido capaz de hacer algo para salvar la vida de su esposa?
 
KROGSTAD: Las leyes no se preocupan de los motivos.
 
NORA: Entonces son bien malas las leyes.
 
KROGSTAD: Malas o no... si presento este papel a la justicia, será usted juzgada según ellas.
 
NORA: Lo dudo mucho. ¿No iba a tener una hija el derecho de ahorrar inquietudes y angustias a su anciano padre moribundo? ¿No iba a tener una esposa el derecho de salvar la vida de su marido? Puede que no conozca a fondo las leyes, pero tengo la seguridad de que en alguna parte se consignará que esa
cosas son lícitas en determinadas circunstancias. ¿Y usted, que es abogado, no sabe nada de eso? Me parece poco experto como abogado, señor Krogstad.
 
KROGSTAD: Es posible; pero asuntos como los que tratamos reconocerá usted que los entiendo perfectamente. Y ahora, haga usted lo que guste; pero, si yo resulto arruinado por segunda vez, usted me hará compañía. (Saluda y se va). 




lunes, 29 de agosto de 2022

Lectura: Escenas 4, 5, 6, 7, 8 y 9 de "Casa de Muñecas"

ACTIVIDAD: 

1.- LECTURA

2.- Realiza un resumen (Lista de aciones de cada escena) 

3.- Elige una de las escena y graba un audio tratando de expresar el tono del personaje.

4.- Selecciona citas a través de las cuales el autor nos plantea hechos hacia el desarrollo de la trama


ESCENA IV.
 
ELENA (Entrando): Perdone usted, señora... Hay un caballero que desea hablar al abogado...
 
NORA: Querrás decir al director del Banco.
 
ELENA: Sí, señora, al director; pero, como está el doctor ahí dentro... no sabía...
 
KROGSTAD (Presentándose): Soy yo, señora. (Elena sale. Cristina se estremece, se turba y se vuelve hacia la ventana).
 
NORA (Adelantándose hacia él, turbada y a media voz): ¿Usted? ¿Qué sucede? ¿Qué tiene usted que decir a mi marido?
 
KROGSTAD: Deseo hablarle de asuntos relativos al Banco. Tengo allí un empleíto y he oído decir que su esposo va a ser nuestro jefe...
 
NORA: Es cierto.
 
KROGSTAD: Asuntos de negocios, señora, nada más que eso.
 
NORA: Entonces, tómese la molestia de entrar en el despacho. (Le saluda con indiferencia, cerrando la puerta del recibidor, y después se acerca a la chimenea).
 
 

ESCENA V.
 
CRISTINA: Nora... ¿Quién es ese hombre?
 
NORA: Es un abogado que se llama Krogstad.
 
CRISTINA: ¡Ah!, él es...
 
NORA: ¿Lo conoces?
 
CRISTINA: Lo conocí hace muchos años. Fue procurador en casa durante algún tiempo.
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NORA: Precisamente.
 
CRISTINA: ¡Ha cambiado mucho!
 
NORA: Creo que fue muy desgraciado en el matrimonio.
 
CRISTINA: Ahora es viudo, ¿verdad?
 
NORA: Sí, con muchos hijos. ¡Eh!, me estoy achicharrando. (Cierra la estufa y separa la mecedora).
 
CRISTINA: Dicen que se ocupa en toda clase de negocios.
 
NORA: ¿Sí? Es posible; no sé... Pero no hablemos de negocios; es una cosa muy fastidiosa...
 
 

ESCENA VI.
 
RANK (Saliendo del despacho de Helmer, y dejando entreabierta la puerta): No, no; no quiero estorbarte; voy a ver a tu esposa un momento. (Cierra la puerta y repara en Cristina). ¡Ah, perdón! También aquí estorbo.
 
NORA: Nada de eso... (Haciendo las presentaciones). El doctor Rank; la señora viuda de Linde.
 
RANK: Ese nombre se pronuncia con frecuencia en esta casa. Creo haber pasado delante de usted al subir la escalera.
 
CRISTINA: Sí, yo tardo en subir, porque me fatigo.
 
RANK: ¿Está usted indispuesta?
 
CRISTINA: Sólo me encuentro fatigada.
 
RANK: ¿Nada más? ¿Entonces viene usted a descansar aquí, probablemente, corriendo de fiesta en fiesta?
 
CRISTINA: He venido a buscar trabajo.
 
Casa de muñecas  henrik ibsen
RANK: ¿Será ése un remedio eficaz contra el exceso de fatiga?
 
CRISTINA: No, pero es necesario vivir, doctor.
 
RANK: Sí, es una opinión general: se cree que la vida es una cosa necesaria.
 
NORA: ¡Oh doctor! Tengo la seguridad de que usted tiene también mucho apego por la vida.
 
RANK: Vaya si lo tengo. Mísero y todo como soy, tengo decidido empeño en sufrir el mayor tiempo que pueda. A mis clientes les ocurre lo propio. Y lo mismo opinan los que padecen achaques morales. En este momento acabo de dejar uno en el despacho de Helmer, un hombre en tratamiento; hay hospitales para enfermos de esa índole.
 
CRISTINA (Con voz sorda): ¡Ah!
 
NORA: ¿Qué quiere usted decir?
 
RANK: ¡Oh! Hablo del abogado Krogstad, a quien usted no conoce. Está podrido hasta los huesos y, sin embargo, afirma, como cosa de la mayor importancia, que es necesario vivir.
 
NORA: ¿De veras? ¿De qué hablaba con Helmer?
 
RANK: A ciencia cierta, no lo sé. Lo único que he oído es que se trataba del Banco.
 
NORA: Yo no sabía que Krog... que el señor Krogstad tuviera que ver con el Banco.
 
RANK: Sí, se le ha dado una especie de empleo. (Dirigiéndose a Cristina). No sé si también allá, entre ustedes, existe esa especie de hombres que se afanan en desenterrar podredumbres morales, y, en cuanto encuentran un enfermo, lo ponen en observación, proporcionándole una buena plaza, mientras los sanos se quedan fuera.
 
CRISTINA: Hay que confesar que los enfermos son los que más cuidados necesitan.
 

RANK (Encogiéndose de hombros): Bien dicho. Es una manera de convertir a la sociedad en hospital. (Nora, que ha permanecido abstraída, rompe a reír, batiendo palmas). ¿Por qué se ríe usted? ¿Sabe siquiera lo que es la sociedad?
 
NORA: ¿Y quién habla de la inaguantable sociedad de usted? Me reía de otra cosa... una cosa tan graciosa... Dígame usted, doctor... ¿todos los que tienen empleos en el Banco serán, en lo sucesivo, subordinados de mi esposo?
 
RANK: ¿Es eso lo que la divierte a usted?
 
NORA (Sonriendo y tarareando): No haga usted caso. (Da vueltas por la habitación). ¡Pensar que nosotros... que Torvaldo tenga ahora influencia sobre tanta gente! Realmente es muy divertido y me parece increíble. (Saca del bolsillo el cucurucho de almendras). ¿Quiere usted almendras, doctor?
 
RANK: ¡Hola! ¿Almendritas? Creía que eso era contrabando aquí.
 
NORA: Sí, pero éstas me las ha dado Cristina.
 
CRISTINA: ¿Yo? NORA: Vamos, vamos, no te asustes. Tú no podías saber que Torvaldo me ha prohibido comer dulces. ¡Bah! ... ¡Por una vez!... ¿Verdad, doctor?... ¡Tenga usted! (Le pone una almendra en la boca). Y tú también, Cristina. Yo comeré una muy pequeñina... dos a lo sumo. (Empieza a dar vueltas por la habitación otra vez). Pues, señor, soy inmensamente feliz. Sólo una cosa deseo todavía ardientemente.
 
RANK: Sepamos. ¿De qué se trata?
 
NORA: Una cosa que me entran ganas irresistibles de decir delante de Torvaldo.
 
RANK: ¿Y quién le prohíbe a usted decirla?
 
NORA: No me atrevo: es demasiado fea.
 
CRISTINA: ¿Fea?
 
RANK: Entonces, es preferible que se calle, pero a nosotros... ¿Qué es lo que tiene usted tanto deseo de decir delante de Torvaldo?
 
NORA: Tengo unos deseos atroces de gritar: ¡rayos, truenos, huracanes!

 
RANK: ¡Qué loca es usted!
 
CRISTINA: Vamos, Nora...
 
RANK: Pues grite usted; aquí está.
 
NORA (Escondiendo las almendras): ¡Chis, chis! (Sale Helmer del despacho, con un abrigo en el brazo y el sombrero en la mano).
 
 
ESCENA VII.
 
NORA (Adelantándose hacia él): ¿Qué? ¿Has logrado echar a la calle a ese señor?
 
HELMER: Sí, acaba de marcharse.
 
NORA: ¿Permites que te presente? Es Cristina, que ha venido de fuera.
 
HELMER: ¿Cristina? Usted perdone, pero no sé...
 
NORA: La señora de Linde, querido, la señora Cristina de Linde.
 
HELMER: ¡Ah! Perfectamente. ¿Una amiga de la infancia de mi mujer, acaso? CRISTINA: Sí, señor; nos conocimos en otro tiempo.
 
NORA: Y ya ves, ha hecho este viaje tan largo para hablar contigo.
 
HELMER: ¿Cómo?
 
CRISTINA: No sólo para eso...
 
NORA: Cristina, para que lo sepas, entiende mucho de trabajos de oficina y, además, tiene grandes deseos de ponerse a las órdenes de un hombre superior y de adquirir aún más experiencia.
 
HELMER: Muy bien pensado, señora.
 
Casa de muñecas  henrik ibsen
NORA: Así es que, cuando supo por los telegramas de los periódicos que te habían nombrado director del Banco, se puso en camino... ¿Verdad, Torvaldo, que harás algo en favor de Cristina por complacerme? ¿Verdad?
 
HELMER: No es absolutamente imposible. ¿La señora es quizá viuda?
 
CRISTINA: Sí.
 
HELMER: ¿Y usted está acostumbrada a trabajar en oficinas?
 
CRISTINA: Sí, bastante.
 
HELMER: Entonces es muy probable que pueda proporcionar a usted una
plaza.
 
NORA (Aplaudiendo): ¡Lo ves!
 
HELMER: Llega usted en buena ocasión, señora.
 
CRISTINA: ¿Cómo agradecer a usted...?
 
HELMER: ¡Oh! No hablemos de eso. (Se pone el abrigo). Pero hoy tendrá usted que disculparme.
 
RANK: Espera, que yo también me voy. (Recoge su cuello de pieles del recibidor y lo calienta en la chimenea).
 
NORA: No tardes mucho, Torvaldo.
 
HELMER: Una hora solamente.
 
NORA: ¿Te vas tú también, Cristina?
 
CRISTINA (Poniéndose el abrigo): Necesito ir a buscar un alojamiento.
 
HELMER: Podemos ir juntos una parte del camino.
 
NORA (Ayudándola): ¡Qué fastidio que estemos tan estrechos!... Nos es completamente imposible...
 
Casa de muñecas  henrik ibsen
CRISTINA: ¿En qué piensas, mujer? Hasta la vista, querida Nora, y gracias.
 
NORA: Hasta luego, porque esta noche vendrás, ¿no es cierto? Y usted también, doctor. ¿Cómo? Siempre que se sienta bien. ¡Claro que se sentirá bien!... ¿Va usted a excusarse? Se arropa usted. (Se van hablando por la derecha. Se oyen voces de niños en la escalera).
 
NORA: ¡Ya están aquí, ya están aquí! (Corre a abrir, y aparece Mariana con los niños).
 
 
ESCENA VIII.
 
NORA: ¡Entren, entren! (Besa a los niños). ¡Oh! ¡Cielos míos! ¡Mira, Cristina! ¿No es verdad que son muy preciosos?
 
RANK: No os quedéis ahí al aire.
 
HELMER: Vamos, señora de Linde; para quien no es madre, quedarse ahora con Nora sería insoportable. (El doctor Rank, Helmer y Cristina bajan la escalera. Entra Mariana con los niños. Nora lo hace después de cerrar la puerta).
 
 
ESCENA IX.
 

NORA: ¡Qué caritas tan animadas y tan frescas tienen! ¡Qué mejillas tan sonrosadas! Parecen manzanas y rosas. (Todos los niños le hablan a la vez hasta el fin de la escena). ¿Se divirtieron mucho? Muy bien. ¡Anda! ¿Conque tú has tirado del trineo llevando a Emmy y a Bob? ¿Es posible? ¡A los dos! ¡Ah! Eres un valiente, Iván... ¡Oh! Déjamela un momento, Mariana. ¡Muñequita mía! (Toma a la niña menor y baila con ella). Sí, sí, mamá va a bailar con Bob también. ¿Cómo? ¿Han hecho bolas de nieve? ¡Oh! ¡Lo que hubiera dado por estar a su lado! No, déjame, Mariana. Voy a desvestirlos yo. Déjame, mujer. ¡Si es tan divertido! Entra ahí entretanto. Tienes cara de frío. En la cocina hay café caliente para ti. (Mariana se va por la puerta de la izquierda. Nora despoja a los niños de los abrigos y de los sombreros, que va dejando desparramados. Los niños siguen hablando). ¡Imposible! ¿Que ha corrido detrás de ustedes un perrazo? Pero no mordía. No, los perros no muerden a los muñequitos preciosos como ustedes. ¡Eh! ¡Iván, cuidado con mirar los paquetes! No, no, que tienen dentro una cosa mala. ¿Qué? ¿Quieren jugar? Que se esconda primero Bob. ¿Yo? ¡Bueno, pues yo! (Nora y los niños se ponen a jugar, gritando y riendo. Al fin Nora se esconde debajo de la mesa. Llegan los niños a todo correr, y la buscan sin poder encontrarla; pero oyen su risa ahogada, se precipitan hacia el velador, levantan el tapete, y la
Casa de muñecas  henrik ibsen
descubren. Gritos de alegría. Nora sale a gatas, como para asustarlos. Nueva explosión de júbilo. Mientras tanto, han llamado sin que nadie responda. Se entreabre la puerta y aparece Krogstad. Espera un momento. El juego continúa)

jueves, 25 de agosto de 2022

Análisis de la Escena 3 del Acto 1 de "Casa de muñecas"

 ACTIVIDAD

PRIMERA PARTE: LECTURA

Lectura de la escena 3 completa (Nora Y Cristina)

SEGUNDA PARTE: ANALISIS

En Q1 y en el documento abierto la clase pasada realiza un comentario de un párrafo, según la pregunta de orientación, sobre las siguientes citas:

CITA 1

CRISTINA: Porque una mujer casada no puede tomar dinero a préstamo sin el consentimiento de su marido. 


PREGUNTA DE ORIENTACION


¿De qué manera el texto nos informa, sobre la situación de la mujer antes las leyes, a finales del siglo 19?



CITA 2


NORA: La cuestión era que no supiera nada. ¡Por Dios! ¿No comprendes? Se trataba de que no conociera la gravedad de su estado. A mí es a quien dijeron los médicos que estaba en peligro, y que no podía salvarse más que pasando una temporada en Italia. ¿Crees que podía ser muy escrupulosa? Le contaba lo que me gustaría ir a viajar por el extranjero como las demás mujeres; lloraba, suplicaba y le decía que era preciso que se hiciera cargo de mi estado y que cediera a mi deseo; en fin, le insinué que podría tomar dinero a crédito. Entonces, Cristina, le faltó muy poco para irritarse, y me contestó que era una loca, y que su deber de marido era no someterse a mis caprichos. “Bueno, bueno”, dije para mí, “se salvará, cueste lo que cueste”. Entonces fue cuando se me ocurrió el medio de obtener dinero. 

CRISTINA: ¿Y a tu marido no le dijo tu padre que el dinero no procedía de él? 

NORA: Jamás. Papá murió a los pocos días. Yo había pensado confesárselo todo y rogarle que no me traicionara; pero ¡estaba tan enfermo! ¡Ay! No tuve que dar ese paso. 

CRISTINA: ¿Y después no has revelado nada a tu marido? 

NORA: ¡No, santo Dios! ¡Qué desatino! ¡A él, tan severo respecto de ese punto! Y luego que, con su amor propio de hombre, se le haría muy cuesta arriba. ¡Qué humillación ¡Saber que me debía algo! Eso hubiera transformado todas nuestras relaciones; nuestra vida doméstica, tan venturosa, no sería ya lo que es. 


PREGUNTA DE ORIENTACION


¿De qué manera el texto nos informa, sobre los roles del hombre y la mujer en el matrimonio, a finales del siglo 19?


CITA 3


NORA: Naturalmente. Al fin y al cabo, no era más que justicia. Siempre que Torvaldo me daba dinero para mis gastos, sólo invertía la mitad; compraba siempre de lo barato. Es una suerte que todo me quede bien, porque así Torvaldo no ha advertido nada. Pero a veces me es duro, Cristina: ¡halaga tanto ir elegante! ¿No es verdad? 


NORA: Cuento aún con otros ingresos. El invierno último tuve la suerte de encontrar trabajo: escritos para copiar. Entonces me encerraba y escribía hasta hora muy avanzada de la noche. ¡Oh! Me fatigaba muchísimo; pero era un gusto trabajar para ganar dinero. Casi me parecía que era hombre.


PREGUNTA DE ORIENTACION 


Al inicio de la obra Herik Ibsen presenta a Nora como una mujer derrochadora del dinero y dependiente del esposo ¿De qué manera esta cita nos informa sobre los verdaderos motivos de Nora para pedir dinero a su esposo?




martes, 23 de agosto de 2022

LECTURA 1: "Casa de muñecas"

 ACTIVIDAD: 

1.- Lectura de las escenas: 1, 2 y 3 de la obra de teatro "Casa de muñecas" de Henrik Ibsen

2.- Crear un documento en Q1 con el nombre "tunombre.casa de muñecas"

3.- En ese documento hacer un resumen de las 3 escenas leídas. 

4.- Escribir una lista de las palabras que utiliza Torvaldo para referirse a Nora en la escena 1 y contestar qué denotan y qué connotan esas palabras.


viernes, 19 de agosto de 2022

LECTURA Y ANÁLISIS DE LA OBRA DE TEATRO: "CASA DE MUÑECAS" DEL ESCRITOR NORUEGO HENRIK IBSEN

Introducción

La obra de teatro "Casa de muñecas" escrita por Henrik Ibsen es una de las obras más importantes de la literatura comtemporánea, muchas veces se le ha considerado como el inicio del teatro contemporáneo.  Es lectura obligatoria en los programas educativos de una gran cantidad de países.

En la clase de hoy exploraremos el contexto de producción de la obra, escrita en 1879, para conocer cuales eran los valores sociales de la época y como Ibsen los refleja en su obra.

Antes de entrar a estudiar el contexto discutamos brevemente:

1.- ¿Qué es un matrimonio en la actualidad?

2.- ¿Cuál es su finalidad?

3.- ¿Cuál es el rol del hombre y la mujer en el matrimonio, cuáles son sus responsabilidades?

4.- ¿De qué manera la discusión sobre género ha influido sobre el matrimonio en la actualidad.

 

ACTIVIDAD: 19/08/22

Lee el material a continuación y contesta en Q1 Asignaciones Diarias

1.- ¿ha sido el feminismo una perspectiva necesaria para la evolución de la sociedad? ¿De qué manera la perspectiva feminista ha contribuido al desarrollo de la sociedad?

 

2.-  Escribe un comentario personal sobre las ideas de los autores que expresaron misoginia en el Siglo XIX: Arthur Schopenhauer y  Friedrich Nietzsche

 


CONTEXTO DE PRODUCCIÓN DE 'CASA DE MUÑECAS"

CONTEXTO SOCIAL

Según Chilán (2015) , Henrik Ibsen creó una obra dramática de enorme contenido psicológico y de una ideología profunda .

En ese tiempo se daban las revoluciones de 1848, revoluciones que se extendieron por toda Europa y que fueron liberales nacionales y sociales.

Ibsen se encuentra durante la separación de Noruega y Dinamarca, en donde tiene bastantes críticas opositoras hacia este suceso y se une al nacionalismo noruego.

Nora ha quedado ya, para la posteridad, como prototipo de mujer feminista que se rebela contra la esclavitud impuesta por los hombres.

 

El feminismo en la obra

 Casa de muñecas es la etiqueta de pionera del feminismo literario.

 El dinero (como simbolo):

 A través del dinero se introduce por primera vez en la obra la oposición que condiciona toda la trama: machismo frente a feminismo.

 El dinero permite establecer un reparto de roles inicial que será reflejo de la sociedad del momento.

 

CLASES SOCIALES :

Primera clase:

La Burguesía.-

Habían tres tipos de burguesía. La alta burguesía, estaba situada en la cúspide la ciudad capitalista en cada país de Europa, controlaba la industria,la banca, el comercio y los altos cargos de la administración del Estado.

Por otro lado, se encontraba la burguesía media la cual era conformada por abogados, ingenieros, intelectuales, profesores universitarios, comerciantes, etc.

Por último, se encontraba la pequeña burguesía la cual estaba constituida por pequeños comerciantes, artesanos, funcionarios de nivel medio-bajo

 

Segunda Clase:

El Proletariado : Está conformada por los ciudadanos pobres, a quienes carecían de bienes.

Se identifican con la clase obrera  de la actualidad

Tercera Clase: El Campesinado

Esta clase social rechazaba la nuevas ideas políticas (socialista o liberalista), se resistieron a las nuevas prácticas económicas, ya que continuaban inmersos a sus tradiciones y creencias religiosas.

En el siglo XIX, desaparecieron los vínculos legales que los habían atado, durante largo tiempo, a sus señores (servidumbre). Debido a que sus condiciones de vida no mejoraron, los campesinos migraron a ciudades industriales

 

Las clases sociales en relación con el libro;

Analizando las diferentes clases sociales descritas anteriormente los personajes del libro pertenecían a la clase media y luego pasaron a la clase alta desde que saben que Helmer (esposo de Nora) obtuvo un buen puesto en el banco.

Se deduce también que son de clase alta por la vivienda, educación, vestimenta, modales y la moral que tienen los personajes.

Un claro ejemplo de esto es cuando Cuando Nora dice: `Es algo maravilloso eso de poseer dinero y verse libre de preocupaciones, verdad?'

 

FEMINISMO

El feminismo es un movimiento social y político, supone la toma de conciencia de las mujeres como grupo o colectivo humano, de la opresión, dominación, y explotación de que han sido y son objeto por parte de los hombres, lo cual las mueve a la acción para la liberación de su sexo con todas las transformaciones de la sociedad que aquella requiera.

Aunque los cambios de ahora son tan grandes, hay todavía algunas luchas que se continúan librando en nuestra sociedad, como la igualdad entre la mujer y el hombre. 'No hemos evolucionado tanto'

El feminismo revela y critica la desigualdad entre los sexos y entre los géneros a la vez que reclama y promueve los derechos e intereses de las mujeres.

FEMINISMO EN LA OBRA:

 Se suele decir que Casa de muñecas es la primera obra feminista de la historia de la dramaturgia, cuya intención siempre ha sido la de hacer una feroz crítica a la sociedad de finales del siglo XIX. El hombre es el encargado de introducir el dinero en el núcleo familiar mientras la mujer es la parte derrochadora que hay que mantener. Ante el gasto desorbitado por parte de Nora, Helmer, su marido, no duda en afirmar: «Eres una verdadera mujer». Nora tiene esos gastos tan elevados, ya que ha falsificado la firma de su padre para pedir un préstamo al abogado Krogstad a espaldas de su marido para poder salvarle la vida. Y debe mantener en secreto su situación porque en la sociedad de la época no está bien visto que una mujer tenga iniciativa propia.

La libertad de Nora siempre ha estado coartada por un personaje masculino; primero fue su padre y tras el matrimonio Helmer ocupa su lugar. Nora, agradecida primero con su padre y después con su marido, se ha visto en la necesidad de agradecer todas las atenciones con la sumisión de un animalito domesticado.

He sido una muñeca grande en esta casa, como fui muñeca pequeña en casa de papá. Y a su vez los niños han sido mis muñecos”. Nora es consciente de que la historia se repite y debe romper de una vez por todas con la inercia que tiende a aniquilar la libertad de la mujer. Es por eso que confiesa a Helmer que ya no lo ama y le comunica su intención de marcharse. Su marido usa la súplica y el “chantaje emocional”, lo que resalta aún más el “feminismo” de Nora.

HERIK IBSEN

Ibsen, al escribir Casa de muñecas, era muy consciente de la sociedad en la que le había tocado vivir y de que sólo se puede cambiar el mundo actuando, o en su caso, escribiendo.

El mensaje del autor es que toda persona tiene el derecho a ser quien quiere ser, romper con las barreras que cualquier persona ha establecido, pasar la raya que otros han trazado con la intención de controlar el comportamiento de otro y manifestarse de tal manera.

 

¿Qué es la burguesía?

Según López (2013) : Se denomina como burguesía a la clase social media y acomodada en la cual se agrupan aquellas personas que poseen propiedades y altos rendimientos económicos.

 

Burguesía en el siglo XIX

La sociedad europea del siglo XIX sufrió cambios profundos, paralelos a los que se produjeron en los ámbitos políticos y económicos. La división estamental se sustituyó por una división en clases, basada en una mayor movilidad social. La nobleza perdió su hegemonía social, política y cultural a favor de la burguesía, aunque consiguió adaptarse a la nueva sociedad. Y, por fin, emergieron las clases trabajadoras.

La burguesía fue la clase social más beneficiada en los procesos revolucionarios que marcaron el comienzo de la edad contemporánea en Europa, en los ámbitos políticos, sociales y económicos. Pero, en realidad, la burguesía era muy heterogénea.

EL MACHISMO EN EL SIGLO XIX

El machismo es la percepción social asociada al prejuicio contra la mujer en el cual el hombre es un ser superior en la mayoría los aspectos de la vida cotidiana y no permite la incorporación de la mujer en ciertos ámbitos como en la educación, trabajo, también en el ámbito social, político y económico además designa a la mujer como el sexo débil y la cataloga como como instrumento para cuidar el hogar y los hijos.

Esta mentalidad del machismo ha tenido continuidad a través del tiempo pero uno de los grandes cambios que se dio en el siglo XXI es que las mujeres dejaron de ser inferiores a los hombres en todo lo aspectos y lograron que sus derechos sean respetados con igualdad aunque estoy cambios se produciendo de una manera muy lenta.

 EL ROL DE LA MUJER A TRAVÉS DE LA HISTORIA

La mujer en la época medieval: las mujeres se veían como un premio hacia los caballeros.

• Mujer en la época del Renacimiento: la mujer como pasiva en comparación del hombre, la maternidad era profesión e identidad de las mujeres

• Mujer en el periodo Barroco: la mujer considerada como un objeto que no vale para los hombres, es decir su palabra u opinión no era válida

• Mujer en la época Neoclásica: la mujer no cambia, ella sigue siendo visto como un premio, y su opinión no cuenta

• Literatura en la época del Romanticismo: la mujer es capaz de hacer cualquier cosa por amor así sea perdonar a un hombre sin importar cuales hallan sido sus actos.

• Literatura en la época realista. la mujer en la literatura ya es capaz de enamorarse, de ser mas objetiva, y es descrita como realmente es.

• Mujer en la época modernista: la mujer es libre del hombre, se independiza empieza a tomar el papel principal de la obra, y se describe como es realmente en la sociedad actual, importante e influyente

 AUTORES DEL SIGLO XIX QUE TENÍA UNA PEERSPECTIVA MISÓGINA

Ejemplos de autores misóginos: (La misoginia se define como el odio planteado en contra del género femenino, se diferencia del machismo ya que en esta actitud no se promulga la supremacía del hombre, sino que se rechaza cualquier tipo de dependencia a la mujer)

 • Arthur Schopenhauer, filósofo alemán conocido por su misoginia, mostrada en las siguientes frases:

 

- Las mujeres, por ser más débiles, se ven obligadas a depender no de la fuerza, sino de la astucia; de ahí su hipocresía instintiva y su inmodificable tendencia a la mentira. Por eso el fingimiento es connatural a las mujeres y se encuentra tanto en las mujeres tontas como en las inteligentes.

 

- La experiencia de un hombre es conocimiento y el conocimiento es poder. Y no hay nada que una mujer desee más que el poder, el cual sólo puede ser ejercido a través de un hombre.

 

• Friedrich Nietzsche, escritor y filósofo prusiano. Dentro de sus obras, figuran ciertos pasajes que denigraban a las féminas, hecho también atribuido a su admiración por el filósofo Schopenhauer. Algunas de sus frases son:

 

- Si vas con mujeres, no olvides el látigo.

 

- Hay mujeres que, por mucho que en ellas se busque, no tienen interior, no son más que máscaras. Hay que compadecer al hombre que se abandona a estos seres casi fantasmales, necesariamente incapaces de satisfacer.

 

- El verdadero hombre pretende dos cosas: el peligro y el juego. Por eso quiere a la mujer, que es el juguete más peligroso

 

EL LIBERALISMO DEL SIGLO XIX

El liberalismo se define como la teoría que defiende la libertad, en general, de todos los miembros de la sociedad. En un sentido más concreto el liberalismo es el conjunto de ideas que, tanto en materia política como económica, refleja los ideales de la burguesía del siglo XIX. Benjamín Constant, ideólogo del movimiento en la transición del siglo XVIII al XIX habla siempre de liberalismo intelectual, político, económico y religioso como una misma doctrina que se opone al absolutismo y al despotismo ilustrado. Esta concepción es la del siglo XVIII, para el que la unidad del liberalismo es un dogma indiscutible. Pero en el siglo XIX se produce la fragmentación del liberalismo en varias ideologías distintas, aunque no siempre distinguidas:

Liberalismo económico: descansa sobre dos principios básicos, riqueza y propiedad y se convierte en el fundamento doctrinal del capitalismo.

Liberalismo político: se opone al absolutismo y al despotismo ilustrado; se convierte en el fundamento doctrinal del gobierno representativo y de la democracia parlamentaria.

Liberalismo intelectual: caracterizado por un espíritu de tolerancia y conciliación, aunque éste no será exclusivo de los liberales. En el siglo XIX, pues, el liberalismo se presenta diverso, según las tendencias, los países y los períodos