07/10/21
QUIZ
Abra un documento en Q1 con el nombre de Quiz "Casa de muñecas" y responda la siguiente pregunta. Al finalizar convierta en PDF y envíelo por managebac.
Pregunta única:
Compare como se presenta la desigualdad de género en los siguientes textos. Coloque citas relevantes para soportar o fundamentar sus afirmaciones.
TEXTO 1: TEXTO LITERARIO
CRISTINA: ¿Y no le hablarás de eso nunca?
NORA (Reflexionando y sonriendo a medias): Quizá... con el tiempo; después que pasen muchos, muchos años, cuando ya no sea yo tan bonita como ahora. ¡No te rías! Quiero decir: cuando Torvaldo no me ame ya tanto, cuando ya no disfrute viéndome bailar, disfrazarme y declamar. Bueno será quizá tener entonces algo a que asirse... (Deteniéndose). ¡Bah! Ese día no llegará nunca... Conque, Cristina, ¿qué té parece mi gran secreto? También yo sirvo para algo... Puedes creer que este asunto me ha preocupado mucho. ¡Caramba! No era fácil cumplir a plazo fijo, porque has de saber que en estos negocios hay una cosa llamada los vencimientos y otra la amortización; y todo es endiabladamente difícil de arreglar. He tenido que ahorrar en todo. De los gastos de la casa no podía economizar mucho, pues Torvaldo tenía que vivir cómodamente. Los niños tampoco podían andar mal vestidos y todo lo que recibía para ellos, en ellos debía gastarse. ¡Angelitos míos!
Casa de muñecas henrik ibsen
CRISTINA: ¡De manera que todo lo has tenido que sacar de tus gastos personales!
NORA: Naturalmente. Al fin y al cabo, no era más que justicia. Siempre que Torvaldo me daba dinero para mis gastos, sólo invertía la mitad; compraba siempre de lo barato. Es una suerte que todo me quede bien, porque así Torvaldo no ha advertido nada. Pero a veces me es duro, Cristina: ¡halaga tanto ir elegante! ¿No es verdad?
CRISTINA: ¡Ya lo creo!
NORA: Cuento aún con otros ingresos. El invierno último tuve la suerte de encontrar trabajo: escritos para copiar. Entonces me encerraba y escribía hasta hora muy avanzada de la noche. ¡Oh! Me fatigaba muchísimo; pero era un gusto trabajar para ganar dinero. Casi me parecía que era hombre.
CRISTINA: ¿Cuánto has podido ganar de ese modo?
NORA: No lo sé exactamente. Es muy difícil desenredarse en esta clase de
TEXTO 2: TEXTO NO LITERARIO
FELIZ DÍA DE LA MUJER
Marta Robles
Publicado en La Gaceta de Salamanca
5 de marzo 2019
Soy feminista. Desde siempre. Lo llevo en el ADN. Y tal vez porque tengo una edad, sé cómo han cambiado las cosas desde que yo empecé a trabajar y a vivir. Entonces había que aguantar estoicamente las baboserías de las jefaturas, esperando no tener que mandar a la mierda a un mandamás y, junto a él, al trabajo al que tanto costaba acceder. O aguantar las bromitas pesadas sobre vestuarios de quien, a lo Schopenhauer, te consideraba un animal de pelo largo e inteligencia corta.
Era imprescindible demostrar que hacías las cosas el doble de bien que cualquier hombre (fuera un ceporro o Einstein) solo para que te perdonara la vida y no te mandaran de vuelta a la cocina. Y soportar que te contaran lo muchísimo que te tenían que proteger para que tu vida fuera sensacional, mientras te cortaban las alas. Si siguiera recordando, la lista alcanzaría el infinito y más allá, en unos tiempos donde aún no había Ley de Violencia de Género ni lugar en el que ocultarse para las mujeres maltratadas, y donde las mujeres teníamos asumido que si queríamos ser madres tendríamos que pegarle un frenazo a nuestra carrera profesional (o abandonarla) y que si no queríamos serlo todo el mundo nos miraría como si fuéramos bichos, incluidas algunas congéneres.
Las cosas han cambiado. Y aunque yo siempre pensé que llegaríamos a este siglo con la tarea hecha por completo, lo cierto es que no ha sido así. Es verdad que ahora trabajamos más y mejor. Que los acosos laborales ya no son parte de la cultura y que ya no nos consideramos las culpables de todos los males de la humanidad, aunque vengamos estigmatizadas de fábrica con el pecado original. Pero… ¡queda tanto por lograr! Repartir la vida entre dos, evitar las agresiones que ahora se denuncian pero siguen produciéndose, conseguir que las mujeres y los hombres tengan igual acceso al trabajo, que ganen lo mismo cuando hacen lo mismo, que no sea la mujer quien siempre se quede con las ganas de llegar a lo más alto por los techos de cristal…
Por todo eso –y mucho más-, rogaría que nadie nos dividiera a nosotras y tampoco nos dejara sin ellos. Que el feminismo fuera realmente inclusivo más que en el lenguaje en posibilitar que quepamos todas y todos.
Para eso quedan aún muchas reivindicaciones pendientes. Por eso el 8 de marzo iré a manifestaciones y otros actos, como siempre. Pero no haré huelga porque no quiero parar mi país ni que ningún partido político crea que habla en mi nombre, que puede comprar mi voto con acciones rápidas de última hora u olvidar que no sea consciente de que haré lo que sea para no dar un paso atrás. Feliz día de la mujer.
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