domingo, 6 de diciembre de 2020

FELIZ NAVIDAD

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Quiero desearle a todos mis incre铆bles estudiantes una feliz navidad junto a su familia y que el nuevo a帽o sea un a帽o de felicidad, de crecimiento, de lograr muchas satisfacciones con ustedes mismos y en su entrada al mundo de la universidad. Muchas bendiciones. !A disfrutar la navidad!

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ORAL INDIVIDUAL

1.- Seleccionar un problema global
2.- Seleccionar una de las obras literarias estudiadas en clase (No puedes seleccionar la obra sobre la cual trabajaste en el ensayo)
3.- Seleccionar un texto no literario (period铆stico, audiovisual, fotogr谩fico)
4.- Construir un esquema de 10 minutos




CALENDARIO DEL PROXIMO ANO

ENERO
PREPARACION PARA EL ORAL INDIVIDUAL
LECTURA: "EL TUNEL"

FEBRERO
ORAL INDIVIDUAL
PREPARACION PRUEBA 1
LECTURA: ARTICULOS PERIODISTICOS

MARZO
MOCKS EXAMS
PREPARACION PRUEBA 1

ABRIL
PROYECTO INDIVIDUAL


MAYO
PRUEBAS IB/ EBV INTERNA
ENTREGA PROYECTO FINAL


























martes, 1 de diciembre de 2020

EXAMEN FINAL DE LAPSO. GRADO 12

Escuela Bella Vista

Examen Final del 1er Semestre 20-21

Espa帽ol A: Lengua y Literatura. Grado 12

Mr. Borges

Nombre del estudiante:

Fecha: 01/12/20

Hora: 9.35-10.50


EXAMEN FINAL DE SEMESTRE



Elija uno de los textos que se presentan a continuaci贸n y explique de qu茅 manera se representa el tema o el problema global elegido por usted para su ensayo y en estos textos.  ¿Qu茅 semejanzas o diferencias existen entre ambos textos?


Para contestar el examen espera que el profesor te env铆e el examen a tu correo.


Contesta el examen a trav茅s de al menos 3 p谩rrafos: Introducci贸n, desarrollo y cierre.














































































































mi茅rcoles, 25 de noviembre de 2020

COMENTARIO ORAL INDIVIDUAL

 REALIZAR UN COMENTARIO ORAL INDIVIDUAL 

DESCRIBA BREVEMENTE LA FORMA EN QUE SE REPRESENTAN PROBLEMAS GLOBALES EN LOS SIGUIENTES TEXTOS



TEXTO 1 A



TEXTO 1 B




TEXTO 2





TEXTO 3



TEXTO 4






TEXTO 5










El comentario debe cumplir con la siguiente estructura:

1.- Presentaci贸n del tema

2.- Presentaci贸n de los dos textos a comparar

3.- Explicar de qu茅 manera se presenta en el texto 1 el tema del estancamiento social, debes colocar abundantes referencias al texto

4.-Explicar de qu茅 manera se presenta en el texto 2 A y B el tema del estancamiento social, debes colocar abundantes referencias al texto

5.- Expresar una conclusi贸n sobre la forma que ambos textos presentan el tema del estancamiento social


El comentario debe durar un m铆nimo de 6 minutos y un m谩ximo de 10 minutos

domingo, 22 de noviembre de 2020

MOVILIDAD SOCIAL EN "HISTORIA DE UNA ESCALERA"

  MOVILIDAD SOCIAL Y CLASES SOCIALES


El conocimiento de estos temas no debe ser superficial, se espera que el estudiante indague los temas hasta comprenderlos como fen贸menos sociales e integre este conocimiento en el an谩lisis de las obras literarias.  Esto debe permitirle:

1.- Utilizar un lenguaje claro y preciso al referirse a estos fen贸menos

2.- Desglosar estos fen贸menos en sus componentes.

3.- Integrarlos en el an谩lisis de textos literarios y no literarios.


MOVILIDAD SOCIAL





MOVILIDAD SOCIAL Y DESIGUALDAD SOCIAL



MOVILIDAD SOCIAL EN MEXICO



IMPORTANCIA DEL ESTUDIO DE LA MOVILIDAD SOCIAL



MOVILIDAD SOCIAL INTERGENERACIONAL




ASIGNACION

Desarrolla la siguiente tesis:

¿De qu茅 manera representa Buero Vallejo el tema de la movilidad social en "Historia de una escalera"? Refi茅rase en su respuesta tanto al contenido como a la forma de la obra





mi茅rcoles, 18 de noviembre de 2020

LOS TEMAS DE DESIGUALDAD DE GENERO, REPRESENTACION DE LA MUJER Y POBREZA

 DESIGUALDAD DE GENERO Y REPRESENTACION DE LA MUJER


El conocimiento de estos temas no debe ser superficial, se espera que el estudiante indague los temas hasta comprenderlos como fen贸menos sociales e integre este conocimiento en el an谩lisis de las obras literarias.  Esto debe permitirle:

1.- Utilizar un lenguaje claro y preciso al referirse a estos fen贸menos

2.- Desglosar estos fen贸menos en sus componentes.

3.- Integrarlos en el an谩lisis de textos literarios y no literarios.



DESIGUALDAD DE GENERO


DIMENSIONES DE LA POBREZA


POBREZA ABSOLUTA Y RELATIVA


POBREZA RELATIVA



TAREA

(PARA EL DOMINGO 4 pm)

Investigue y explique ampliamente:

1.- ¿Qu茅 es la pobreza como fen贸meno social?

2.- ¿Qu茅 es la desigualdad de g茅nero, cu谩les son sus aspectos?


ANOTACIONES PARA COMPRENDER LOS CONCEPTOS DE POBREZA Y ESTANCAMIENTO SOCIAL


El debate contempor谩neo sobre la pobreza se ha visto enriquecido por la emergencia de perspectivas que cuestionan y trascienden las tradicionales visiones econ贸micas que conceptualizan a la pobreza de manera est谩tica y limitada al ingreso y el consumo. Las nociones de privaci贸n relativa, capacidades, vulnerabilidad, activos y estructura de oportunidades, y finalmente el de exclusi贸n, han conducido a un creciente reconocimiento del car谩cter multidimensional y din谩mico de la pobreza, y de sus relaciones con la polarizaci贸n, la diferenciaci贸n y la desigualdad sociales.1 La pobreza es abordada como un proceso, como una trayectoria en la que se pasa por fases distintas, marcada por rupturas, desfases e interrupciones, por desventajas que se acumulan durante la experiencia biogr谩fica, generando una progresiva fractura de los lazos que tejen la relaci贸n individuo-sociedad. Este 茅nfasis en la relaci贸n individuo-sociedad nos conduce a un an谩lisis sociol贸gico que remite a cuestiones fundamentales sobre el tema de la pobreza


Para Simmel ([1908] 1986), lo sociol贸gicamente pertinente no es la pobreza como tal, sino la relaci贸n de interdependencia entre la poblaci贸n que se designa como pobre y la sociedad de la que forma parte. La pobreza no puede definirse en s铆 misma como un estado cuantitativo, sino en relaci贸n con la reacci贸n social que resulta de una situaci贸n espec铆fica (Simmel, [1908] 1986). As铆, la pobreza no s贸lo es relativa, sino que est谩 construida socialmente, su sentido es el que le da la sociedad. Los pobres no est谩n fuera, sino dentro de la sociedad, pero en una situaci贸n desfavorable, como ciudadanos de segunda clase. Una perspectiva sociol贸gica nos permite comprender los modos en que la pobreza es creada tanto material como simb贸licamente. Esto supone indagar tanto acerca de las causas y los procesos generadores de la privaci贸n y sus consecuencias, como en los modos en que el discurso de la pobreza est谩 construido en contextos diferenciados y en las respuestas y reacciones de los m谩s desfavorecidos a situaciones de privaci贸n. Al incorporar los mecanismos institucionales generadores de desigualdad, la sociolog铆a de la pobreza contribuye a un an谩lisis m谩s profundo sobre los aspectos materiales y discursivos de la misma.


El estancamiento social, por otra parte se refiere, a la no movilidad social que haya en una sociedad, donde sucesivas generaciones pueden permanecer en el mismo estatus social al no haber la posibilidad de ascender en mejores condiciones econ贸micas.  Vemos sociedades donde los individuos que nacen en un estatus de pobreza, en su vida adulta contin煤an con ese mismo estatus, esto puede ocurrir debido al poco acceso a la educaci贸n ya que la educaci贸n es uno de los factores que m谩s propicia la movilidad social, si una persona nace bajo la pobreza, es posible que ,si ella tiene acceso a la educaci贸n universitaria, modifique su estatus social econ贸mico y acceda a mejores condiciones de vida.



martes, 10 de noviembre de 2020

PARRAFOS DE DESARROLLO DEL ENSAYO

 PLAN DE ESCRITURA DEL ENSAYO

Martes 10:

Escritura de los p谩rrafos de desarrollo del ensayo

Revisi贸n por parte del profesor

Selecci贸n de citas adecuadas para el desarrollo del ensayo



EJEMPLO

DESARROLLO


A) P脕RRAFO RESUMEN: (pueden ser 2 o 3 p谩rrafos)  Resumen de la obra en relaci贸n.  Es un resumen en el cual planteas el contenido de la obra, pero principalmente relacionado con los aspectos o temas  de tu tesis a trav茅s de referencias (citas tomadas del texto, se帽alar la p谩gina)


B) P脕RRAFO ASPECTOS FORMALES: En estos p谩rrafos explicas los aspectos formales y estil铆sticos en relaci贸n a tu tesis o planteamiento ¿De que manera las elecciones formales y estil铆sticas del autor apoyan tu tesis?


El autor elige el g茅nero novela/ cuento/ comics/ canci贸n/ poema…. porque esto le permitir谩…


En estos p谩rrafos debes comentar la elecci贸n de lenguaje, personajes, recursos literarios, siempre que tengan importancia para probar tu tesis.


PREGUNTAS DE ORIENTACION ASPECTOS FORMALES


1.- ¿De qu茅 modo la elecci贸n de un registro determinado le permite al autor crear el texto?


2.- ¿De qu茅 manera los recurso literarios empleados transmiten las intenciones del autor?


3.- ¿Qu茅 importancia tiene la elecci贸n de g茅nero literario por parte del autor en el texto que analizas?


4.- ¿Son las elecciones ling眉铆sticas y el tono que hace el autor importantes para conectarse con su audiencia?


5.- ¿De qu茅 manera los personajes creados por Buero Vallejo e Ibsen le dan intensidad a la obra y se conectan con el p煤blico?




PASOS DEL ENSAYO


Si ya creaste tu tesis ahora debes iniciar los p谩rrafos de desarrollo:

1.- Crea un esquema

Proporcione un esquema para su trabajo de la siguiente manera:

Para cada p谩rrafo (incluyendo su introducci贸n y conclusi贸n), proporcione una oraci贸n tem谩tica que deje claro lo que el p谩rrafo pretende probar.


Esta podr铆a ser una frase relativamente informal, pero deber铆a dar un enfoque claro al prop贸sito del p谩rrafo (y, obviamente, deber铆a estar relacionada con su tesis de alguna manera clara y l贸gica). 


El prop贸sito de la oraci贸n tem谩tica es establecer el prop贸sito del p谩rrafo (es decir, lo que se supone que debe lograr, c贸mo encaja en su argumento, etc. ) para que puedas asegurarte de que todo en el p谩rrafo est谩 ah铆 para apoyar ese prop贸sito.


Proporcione tantas ideas para los detalles del p谩rrafo como considere necesario o 煤til.

1.- Para los p谩rrafos de introducci贸n y de conclusi贸n, esto podr铆a incluir el tipo de cosas que dir谩 para facilitar el tema (al principio del ensayo) o para reiterar, redondear y/o ampliar su idea (al final).

2.- Para los p谩rrafos del cuerpo esto incluir铆a puntos espec铆ficos que usted quiere hacer, evidencia textual (citas, observaciones del texto, par谩frasis, etc. ) que pueda utilizar para apoyar su frase tem谩tica, y cualquier an谩lisis y/o perspicacia que pueda proporcionar para ayudar a aclarar por qu茅 su evidencia seleccionada le ayuda a hacer su caso. 



mi茅rcoles, 4 de noviembre de 2020

CONTEXTO HISTORICO SOCIAL/ CONTEXTO LITERARIO EN "HISTORIA DE UNA ESCALERA"

TRABAJO GRUPAL

PRESENTACION (PRESENTACIONES DE GOOGLE) 

MINIMO 5 MINUTOS CADA ESTUDIANTE

PRESENTAR ABUNDANTES REFERENCIAS A LA OBRA


GRUPO I: SOFIA Y MARIANA

 CONTEXTO HISTORICO SOCIAL EN "HISTORIA DE UNA ESCALERA"

  • Definici贸n de contexto hist贸rico - social
  • Definici贸n de  obrero/ capitalismo/ sindicalismo 
  • La historia y la econom铆a de Espa帽a en la primera mitad del siglo XX
  • Situaciones de la obra que se puedan relacionar con el contexto hist贸rico-social (citas)
  • Investigar diversas fuentes y citarlas

CONTEXTO HISTORICO-SOCIAL ESPANA SIGLO XX


GRUPO II: GALA Y CAMILLE

CONTEXTO LITERARIO EN "HISTORIA DE UNA ESCALERA"

  • Definici贸n de contexto literario/ 
  • Definition de corrientes o movimientos literarios
  • El realismo como movimiento literario/ El realismo en el teatro
  • Situaciones de la obra que se puedan relacionar con el contexto literario (citas)
  • Investigar diversas fuentes y citarlas

VIDEO SOBRE  EL REALISMO EN LA LITERATURA

https://www.youtube.com/watch?v=tTqvRedycbI&t=4s


GRUPO III: VICKY E ISABELLA

EL PROBLEMA DE LA POBREZA EN "HISTORIA DE UNA ESCALERA"

EL PROBLEMA DE LA DESIGULDAD DE GENERO EN LA OBRA

  • Definici贸n de pobreza
  • Definici贸n de desigualdad de genero
  • La historia y la econom铆a de Espa帽a en la primera mitad del siglo XX
  • Situaciones de la obra que se puedan relacionar con el contexto hist贸rico-social (citas)
  • Investigar diversas fuentes y citarlas
  • Investigar definiciones seg煤n ONU

GRUPO 1V: ANAIS Y VICTORIA

VALORES Y CREENCIAS CULTURALES EN "HISTORIA DE UNA ESCALERA"

  • Definici贸n valores culturales y creencias
  • Creencias culturales en relaci贸n a los roles de la mujer y el hombre en la obra
  • Situaciones de la obra que se puedan relacionar con las creencia y valores (citas)
  • Recursos literarios
  • Investigar diversas fuentes y citarlas


mi茅rcoles, 28 de octubre de 2020

QUIZ SOBRE “CASA DE MU脩ECAS”


Escriba un an谩lisis, de al menos 4 p谩rrafos, sobre el siguiente texto. 

Incluya comentarios sobre el contexto de producci贸n, tema, el prop贸sito, tipo de texto,  el tono y los rasgos formales y estil铆sticos. Incluya referencias al texto.


Puede Incluir en su an谩lisis una respuesta a la pregunta de orientaci贸n o centrar su an谩lisis en otro aspecto que considere fundamental.


Pregunta de orientaci贸n:

¿De qu茅 manera evoluciona el personaje de Nora en la obra “Casa de mu帽ecas''?


(Responder el quiz creando un nuevo documento en Q2)


NORA: Ocho a帽os han pasado... y m谩s todav铆a desde que nos conocemos, y jam谩s se ha cruzado entre nosotros una palabra seria respecto de un asunto grave. 
HELMER: ¿Iba a hacerte part铆cipe de mis preocupaciones, si no pod铆as quit谩rmelas? 
NORA: No hablo de preocupaciones. Lo que quiero decir es que jam谩s hemos tratado de mirar en com煤n al fondo de las cosas. 
HELMER: Pero veamos, querida Nora, ¿era esa preocupaci贸n apropiada para ti? 
NORA: ¡Este es precisamente el caso! T煤 no me has comprendido nunca... Han sido muy injustos conmigo, pap谩 primero, y t煤 despu茅s. 
HELMER: ¿Qu茅? ¡Nosotros dos!... Pero ¿hay alguien que te haya amado m谩s que nosotros? 
NORA (Moviendo la cabeza): Jam谩s me amaron. Les parec铆a agradable estar en adoraci贸n delante de m铆, ni m谩s ni menos. 
HELMER: Vamos a ver, Nora, ¿qu茅 significa este lenguaje? 
NORA: Lo que te digo, Torvaldo. Cuando estaba al lado de pap谩, 茅l me expon铆a sus ideas, y yo las segu铆a. Si ten铆a otras distintas, las ocultaba; por que no le hubiera gustado. Me llamaba su mu帽equita, y jugaba conmigo como yo con mis mu帽ecas. Despu茅s vine a tu casa. 
HELMER: Empleas una frase singular para hablar de nuestro matrimonio. 
NORA (Sin variar de tono): Quiero decir que de manos de pap谩 pas茅 a las tuyas. T煤 lo arreglaste todo a tu gusto, y yo participaba de tu gusto, o lo daba a entender; no puedo asegurarlo, quiz谩 lo uno y lo otro. Ahora, mirando hacia atr谩s, me parece que he vivido aqu铆 como los pobres... al d铆a. He vivido de las piruetas que hac铆a para recrearte, Torvaldo. Eso entraba en tus fines. T煤 y pap谩 han sido muy culpables conmigo, y ustedes tienen la culpa de que yo no sirva para nada. 
HELMER: Eres incomprensible e ingrata, Nora. ¿No has sido feliz a mi lado? 
NORA: ¡No! Cre铆a serlo, pero no lo he sido jam谩s.
HELMER: ¡Que no... que no has sido feliz! 
NORA: No, estaba alegre y nada m谩s. Eras amable conmigo... pero nuestra casa s贸lo era un sal贸n de recreo. He sido una mu帽eca grande en tu casa, como fui mu帽eca en casa de pap谩. Y nuestros hijos, a su vez, han sido mis mu帽ecas. A m铆 me hac铆a gracia verte jugar conmigo, como a los ni帽os les divert铆a verme jugar con ellos. Esto es lo que ha sido nuestra uni贸n, Torvaldo. 
HELMER: Hay algo de cierto en lo que dices... aunque exageras mucho. Pero, en lo sucesivo, cambiar谩 todo. Ha pasado el tiempo de recreo; ahora viene e de la educaci贸n. 
NORA: ¿La educaci贸n de qui茅n? ¿La m铆a o la de los ni帽os? 
HELMER: La tuya y la de los ni帽os, querida Nora. 
NORA: ¡Ay! Torvaldo. No eres capaz de educarme, de hacerme la esposa que necesitas 
HELMER: ¿Y eres t煤 quien lo dice?
NORA: Y en cuanto a m铆... ¿qu茅 preparaci贸n tengo para educar a los ni帽os? 
HELMER: ¡Nora! 
NORA: ¿No lo has dicho t煤 hace poco?... ¿No has dicho que es una tarea que no te atreves a confiarme? 
HELMER: Lo he dicho en un momento de irritaci贸n. ¿Ahora vas a insistir en eso? 
NORA: ¡Dios m铆o! Lo dijiste claramente: Es una tarea superior a mis fuerzas. Hay otra que debo atender, y quiero pensar, ante todo, en educarme a m铆 misma. T煤 no eres hombre capaz de facilitarme este trabajo, y necesito emprenderlo yo sola. Por eso voy a dejarte. 
HELMER (Levant谩ndose de un salto.): ¡Qu茅! ¿Qu茅 dices? 
NORA: Necesito estar sola para estudiarme a m铆 misma y a cuanto me rodea; as铆 es que no puedo permanecer a tu lado. 

mi茅rcoles, 30 de septiembre de 2020

EVALUACION FORMATIVA

 Realiza el an谩lisis del siguiente anuncio publicitario




Realiza el an谩lisis utilizando el siguiente esquema





1.- DESCRIBE LA PARTE IC脫NICA

1.1.- Objeto/ figuras

1.2.- Fondo

1.3.- ¿Hay alguna connotaci贸n importante?


2.- DESCRIBE LA PARTE LING脺脥STICA

1.- Mensaje

2.- Tono

3.- Tema

4.- ¿Hay alguna connotaci贸n importante?

5.- ¿Hay algun tema?


3.- DESCRIBE RECURSOS UTILIZADOS

1.- Figuras Literarias

2.- Plano

3.- Angulo

4.- Colores

5.- Composici贸n: (Es din谩mica, estatica, serena, equilibrada, etc) 

6.- ¿Con qu茅 prop贸sito se utilizan estos recursos?


4.- DESCRIBE EL CONTEXTO

4.1.- Contexto de Producci贸n

4.2.- Contexto de la audiencia

RESPONDE ESTA PREGUNTA DE ORIENTACION

  1. ¿Qu茅 importancia tiene el contexto cultural o hist贸rico para la producci贸n y la recepci贸n de un texto?

Utiliza como material de referencia las presentaciones:


1.- Recursos Literarios en la publicidad


2.- La publicidad


martes, 29 de septiembre de 2020

Casa de mu帽ecas/ versi贸n para televisi贸n

 Casa de mu帽ecas es una obra de teatro escrita por Herik Ibsen estrenada en 1879.  Es una de las obras que desde su estreno se mantiene en cartelera por diversos grupos teatrales del mundo.  Tambi茅n hay versiones para cine y televisi贸n, como esta de la televisi贸n de Espa帽a.


https://www.youtube.com/watch?v=y-BzT5QCoSc



domingo, 27 de septiembre de 2020

CASA DE MUNECAS

 LECTURA DE LA OBRA "Casa de Mu帽ecas"



ACTO PRIMERO

Sala decentemente amueblada pero sin lujo. Al fondo, dos puertas que conducen, la de la derecha al recibidor, y la de la izquierda, al despacho de HELMER. A la izquierda, en primer término, una ventana, y en segundo término, una puerta. A la derecha, en primer término, una chimenea, y en segundo término, una puerta. Entre las dos puertas del fondo, un piano. A la izquierda, cerca de la ventana, una mesa, un sillón y un pequeño diván. A la derecha, entre la chimenea y la puerta, una mesa pequeña y, a ambos lados de la chimenea, varias butacas. Un mueble con vajilla, un armario lleno de libros lujosamente encuadernados, grabados y algunos objetos de arte convenientemente distribuidos, completan el decorado de la escena, que debe estar alfombrada. Es un día frío de invierno y en la chimenea arde un buen fuego.

ESCENA I

Al levantarse el telón, suena un campanillazo en el recibidor. ELENA, que se encuentra sola, poniendo en orden los muebles se apresura a abrir la puerta derecha, por donde entra NORA, en traje de calle y con varios paquetes, seguida de un MOZO con un árbol de Navidad y una cesta. NORA tararea mientras coloca los paquetes sobre la mesa de la derecha. El MOZO entrega a ELENA el árbol de Navidad y la cesta.

NORA: Esconde bien el árbol de Navidad, Elena. Los niños no deben verlo hasta la noche, cuando esté arreglado. (Al mozo, sacando el portamonedas). ¿Cuánto le debo?

EL MOZO: Cincuenta céntimos.

NORA: Tome una corona. Lo que sobra, para usted. (El mozo saluda y se va. Nora cierra la puerta. Continúa sonriendo alegremente mientras se despoja del sombrero y del abrigo. Después saca del bolsillo un cucurucho de almendras y come dos o tres, se acerca de puntillas a la puerta izquierda del fondo y escucha). ¡Ah! Está en el despacho. (Vuelve a tatarear, y se dirige a la mesa de la derecha).

HELMER (Dentro): ¿Es mi alondra la que gorjea? NORA (Abriendo paquetes): Sí.
HELMER: ¿Es mi ardilla la que alborota?

NORA: ¡Sí!

HELMER: ¿Hace mucho tiempo que ha venido la ardilla?

NORA: Acabo de llegar. (Guarda el cucurucho de confites en el bolsillo y se limpia la boca). Ven aquí, Torvaldo; mira las compras que he hecho.

HELMER: No me interrumpas. (Poco después abre la puerta, y aparece con la pluma en la mano, mirando en distintas direcciones). ¿Comprado dices? ¿Todo eso? ¿Otra vez ha encontrado la niñita modo de gastar dinero?

NORA: ¡Pero, Torvaldo! Este a o podemos hacer algunos gastos más. Es la primera Navidad en que no nos vemos obligados a andar con escaseces.

HELMER. Sí... pero tampoco podemos derrochar...

NORA: Un poco, Torvaldo, un poquitín, ¿no? Ahora que vas a cobrar un sueldo crecido, y que ganarás mucho, mucho dinero...

HELMER: Sí, a partir de Año Nuevo; pero pasará un trimestre antes de percibir nada...

NORA: ¿Y eso qué importa? Mientras tanto se pide prestado.

HELMER: ¡Nora! (Se acerca a Nora, a quien en broma toma de una oreja. ¡Siempre esa ligereza! Supón que pido prestadas hoy mil coronas, que tú las gastas durante las fiestas de Navidad, que la víspera de año me cae una teja en la cabeza, y que...

NORA (Poniéndole la mano en la boca): Cállate, y no digas esas cosas.

HELMER: Pero figúrate que ocurriese. ¿Y entonces?

NORA: Si sucediera tal cosa... me daría lo mismo tener deudas que no tenerlas.

HELMER: ¿Y las personas que me hubieran prestado el dinero? NORA: ¿Quién piensa en ellas? Son personas extrañas.

HELMER: Nora, Nora, eres una verdadera mujer. En serio, mujer, ya sabes mis ideas respecto de este punto. Nada de deudas; nada de préstamos. En la casa que depende de deudas y préstamos se introduce una especie de esclavitud, cierta cosa de mal cariz que previene. Hasta ahora nos hemos hecho firmes, y seguiremos haciendo otro tanto durante el tiempo de prueba que nos queda.

NORA (Acercándose a la chimenea): Bien, como tú quieras, Torvaldo.

HELMER (Siguiéndola): Vamos, vamos, la alondra no debe andar alicaída. ¿Qué? ¿Ahora salimos con que la ardilla tuerce el gesto? (Abre su portamonedas). Nora, adivina qué tengo aquí.

NORA (Volviéndose con rapidez): Dinero.

HELMER: Mira. (Entregándole algunos billetes). ¡Dios mío! Hay muchos gastos en una casa cuando se acerca Navidad.

NORA (Contando): Diez, veinte, treinta, cuarenta; ¡gracias, Torvaldo! Con esto ya tengo para ir tirando.

HELMER: No habrá más remedio.

NORA: Se hará así, descuida. Pero ven aquí. Voy a enseñarte todo lo que he comprado, y ¡tan barato! Mira: un traje nuevo para Iván y, un sable; un caballo con una trompeta para Bob, y una muñeca con una cama para Emmy. Claro que es muy sencillo, porque en seguida se rompe. Y aquí, delantales y telas para las, muchachas. La buena Mariana merecía mucho más que esto, pero...

HELMER: Y en ese paquete, ¿qué hay?

NORA (Profiriendo un ligero grito): No, Torvaldo, eso no lo verás hasta la noche.

HELMER: Bien, bien. Pero dime, manirrotita, ¿qué te gustaría a ti?

NORA: ¡Bah! ¿Me preocupo acaso de mí?

HELMER: Lo creeré, si te empeñas. Vamos, dime algo que te tiente, una cosa razonable.

NORA: Realmente... no sé. Y eso que... oye, Torvaldo...

HELMER: Veamos.
NORA (Jugueteando con los botones de la americana de Helmer, pero sin

mirarlo): Si estas decidido a regalarme algo, podrías... podrías... HELMER: Vamos, acaba.

NORA (De un tirón): Podrías darme dinero, Torvaldo. ¡Oh!, poca cosa, aquello de que puedas disponer, con eso me compraría algo.

HELMER: Pero, Nora...

NORA: ¡Vaya que sí! Lo vas a hacer, Torvaldito. Te lo ruego. Colgaré el dinero del árbol envuelto en un papel dorado muy bonito. ¿No hará buen efecto?

HELMER: ¿Cómo se llama el pájaro que está despilfarrando siempre?

NORA: Sí, sí, el estornino, ya lo sé. Pero haz lo que te digo, Torvaldo; así tendré tiempo para pensar en algo útil. ¿No es lo más razonable, di?

HELMER (Sonriendo): Si supieras emplear el dinero que te doy y comprar efectivamente alguna cosa, sí, pero desaparece en la casa, se evapora en mil pequeñeces, y luego tengo que volver a aflojar la bolsa.

NORA: ¡Qué cosas tienes, Torvaldo!

HELMER: Es la pura verdad, Norita mía. (Le rodea la cintura con un brazo). El estornino es muy precioso, pero necesita tanto dinero... ¡Es increíble lo que le cuesta a un hombre poseer un estornino!

NORA: ¡Anda! ¿Cómo te atreves a decir eso? Yo ahorro cuanto puedo.

HELMER: ¡Oh!, eso es indudable. Todo lo que puedes, sólo que no puedes nada.

NORA (Tarareando y sonriendo alegremente): ¡Si supieras tú cuántos gastos tenemos las alondras y ardillas!

HELMER: Eres una criatura original. Lo mismo que tu padre, quien lleno de celo y voluntad se afanaba para ganar dinero, y a ti, como a él, tan pronto como lo tienes, se te escurre de las manos y no sabes nunca a dónde va a parar. En fin, hay que tomarte como eres. Sí, sí, Nora, esas cosas son hereditarias, indudablemente.

NORA: Bien quisiera haber heredado muchas cualidades de papá.

HELMER: Yo te quiero como eres, querida alondra. (Pausa). Pero oye; te encuentro hoy no sé cómo... Tienes una cara así... un poco sospechosa.

NORA: ¿Yo?

HELMER: Sí, tú. Mírame bien a los ojos. (Nora mira a Helmer). ¿Habrá hecho esta locuela alguna escapatoria a la ciudad?

NORA: No. ¿Por qué dices eso?

HELMER: ¿De veras no has metido la nariz de golosa en la confitería?

NORA: No, te lo aseguro, Torvaldo. HELMER: ¿No has olido siquiera los dulces?

NORA: Ni pensarlo.

HELMER: ¿No has probado dos o tres almendras?

NORA: ¡Que no! Torvaldo, te digo que no.

HELMER: Bien, mujer, bien; te lo digo en broma.

NORA (Acercándose a la mesa de la derecha): Ni en sueños podría ocurrírseme hacer nada que te desagrade. Puedes estar bien seguro.

HELMER: No, si lo sé. ¿No me lo has prometido?... (Aproximándose a Nora). Vamos, guárdate tus misterios de Navidad, que nosotros ya los sabremos esta noche, cuando se descubra el árbol.

NORA: ¿Has pensado en invitar a comer al doctor Rank?

HELMER: No, ni hace falta, puesto que ya lo sabe. Sin embargo, lo invitaré cuando venga. He encargado buen vino, Nora; no puedes tú figurarte la alegría y los deseos que tengo de que llegue la noche.

NORA: Lo mismo que me pasa a mí. ¡Y qué alegría la que van a tener los niños, Torvaldo!

HELMER: ¡Ah! Es una delicia pensar que se ha llegado a una situación estable, asegurada, y se dispone con holgura de cuanto se necesita. ¿No es una dicha inmensa pensarlo?

NORA: ¡Oh! Es maravilloso. Parece un sueño.

HELMER: ¿Te acuerdas de la última Navidad? Tres semanas antes, te encerrabas todas las noches hasta más allá de las doce, a hacer flores para el árbol de Navidad y a prepararnos otras mil sorpresas... ¡Uf! Es la época más aburrida de que me acuerdo.

NORA: Pues yo no me aburría.

HELMER (Sonriendo): Sin embargo, el resultado fue bastante deplorable, Nora.

NORA: ¡Bueno! ¿Todavía vas a hacerme rabiar con eso? ¿Tengo yo la culpa de que entrara el gato y lo hiciese trizas todo?

HELMER: ¡Claro que no, Norita! ¿Cómo habías tú de tener la culpa? Tú tenías los mejores deseos de que nos divirtiéramos todos, y eso es lo importante. Pero bueno es que hayan pasado aquellos malos tiempos.

NORA: Es verdad; todavía no estoy bien convencida; ¡parece un sueño!

HELMER: Ahora ya no me aburriré encerrado a solas, ni tú tendrs que atormentar tus hermosos ojos y tus lindas manitas.

NORA (Batiendo palmas): No, ¿verdad que no, Torvaldo? ¡Qué gusto, Dios mío! (Toma del brazo a Helmer). Ahora voy a decirte cómo he pensado que nos arreglemos, después que pasen las Navidades... (Se oye llamar). Llaman. (Ordena la habitación). Vendrá alguien. ¡Qué fastidio!

HELMER (Disponiéndose para entrar al despacho): Si es una visita, acuérdate de que no estoy para nadie.


ESCENA II.

ELENA (Desde la puerta de entrada): Señora, una dama desea verla. 

NORA: Que pase.


ELENA (A Helmer): También ha venido el doctor.


HELMER: ¿Ha pasado a mí despacho?

ELENA: Sí, señor. (Helmer entra al despacho. La criada hace pasar a Cristina y después cierra la puerta).

ESCENA III.

CRISTINA (En traje de viaje. Tímidamente, con alguna perplejidad): ¡Buenos días, Nora!

NORA (Indecisa): Buenos días...

CRISTINA: ¿No me conoces?

NORA: Efectivamente... no sé... ¡Ah! Sí, me parece... (Lanzando una exclamación). ¡Cristina! ¿Eres tú?

CRISTINA: Sí, la misma.

NORA: ¡Cristina! ¡Y no te conocía! ¿Quién había de...? (Más bajo). ¡Has cambiado tanto!

CRISTINA: Es verdad. Como ya hace nueve... diez años cumplidos...

NORA: ¿De veras hace tanto tiempo que no nos vemos? Sí... sí, eso es. ¡Oh! Estos ocho años últimos ¡qué época tan feliz! ¡Si supieses!... ¿Conque te tenemos aquí? ¿Has hecho un viaje tan largo en pleno invierno? Se necesita tener valor.

CRISTINA: Pues ya lo ves; he llegado en vapor esta mañana.

NORA: Para pasar las Pascuas, naturalmente. ¡Qué alegría! ¡Bien nos vamos a divertir! Pero quítate el abrigo. No tendrás frío, ¿eh? (Ayuda a Cristina a quitarse el abrigo). ¡Aja! Ahora nos sentaremos junto a la chimenea cómodamente. Pero, no, siéntate en ese sillón; yo, en la mecedora; es mi sitio. (Le estrecha las manos.). Pues sí, ahora ya veo tu simpática cara... pero, al pronto... sabes... Sin embargo, estás un poco más pálida, Cristina... y... algo más delgada también.

CRISTINA: He envejecido mucho, mucho.

NORA: Sí, un poquitín, un poquitín quizá... pero no mucho. (Se detiene de repente, y añade en tono serio). ¡Oh! ¡Qué loca soy! Estoy aquí cotorreando mientras que... Mi querida y buena Cristina, ¿me perdonas?

CRISTINA: ¿Qué quieres decir, Nora?

NORA (Con dulzura): ¡Pobre Cristina! Te has quedado viuda. 

CRISTINA: Sí, hace tres años.

NORA: Lo sabía; lo leí en los periódicos. ¡Oh! Puedes creerme, Cristina, pensé muchas veces escribirte entonces... pero lo iba dejando de un día para otro, y luego siempre había algún impedimento.

CRISTINA: Eso no me sorprende.

NORA: Pues está muy mal hecho. ¡Pobre amiga! ¡Por qué trances has debido pasar! ¿No te ha quedado con qué vivir?

CRISTINA: No. 

NORA: ¿E hijos?

CRISTINA: Tampoco. NORA: ¿Nada, entonces?

CRISTINA: Nada; ni siquiera duelo en el corazón, ni una de esas penas que absorben.

NORA (Con mirada de incredulidad): A ver, a ver, Cristina, ¿cómo puede ser eso?

CRISTINA (Sonriendo amargamente y alisándose el cabello con una mano): Eso ocurre con frecuencia, Nora.

NORA: Sola en el mundo. ¡Qué pena debe ser para ti! Yo tengo tres chicos hermosos. Ahora no puedes verlos, porque han salido con la niñera. Vamos, cuéntamelo todo.

CRISTINA: Después. Primero, tú.

NORA: No, a ti te toca hablar. Hoy no quiero ser egoísta... no quiero pensar más que en ti. Sólo una cosa deseo decirte enseguida. ¿Sabes la felicidad que hemos tenido en estos días?

CRISTINA: No, ¿qué es?

NORA: Calcula que han nombrado a mi marido director del Banco. 

CRISTINA: ¿A tu marido? ¡Oh! ¡Qué suerte!

NORA: ¿Verdad? ¡Es una situación tan precaria la de un abogado, sobre todo cuando no quiere encargarse más que de causas buenas! Y eso era, naturalmente, lo que hacía Torvaldo, y con lo que estoy absolutamente de acuerdo. ¡Figúrate si estaremos contentos! Empezará a desempeñar el cargo en Año Nuevo, y entonces tendrá un buen sueldito con multitud de utilidades, lo que nos permitirá vivir de otra manera que hasta aquí... Completamente a nuestro gusto. ¡Oh, Cristina! ¡Qué dicha y qué placer! Cree que es una delicia tener mucho dinero y estar libre de preocupaciones. ¿No te parece?

CRISTINA: Indudablemente. Por lo menos, debe ser una cosa excelente tener lo necesario.

NORA: No, lo necesario nada más no, sino mucho, muchísimo dinero.

CRISTINA (Sonriendo): Nora, Nora, ¿todavía no has aprendido a ser juiciosa a estas fechas? En el colegio eras una derrochadora.

NORA (Sonriendo dulcemente): Torvaldo supone que lo soy todavía. Pero (amenazando con el dedo) ¡Nora, Nora! No es tan loca como creéis. ¡Ah! La verdad es que hasta aquí no he tenido mucho que derrochar. Hemos necesitado trabajar los dos.

CRISTINA: ¿Tú también?

NORA: Sí, menudencias: labores de mano, de gancho, bordados, etc. (Cambiando de tono). Y además, otra cosa. Sabes que Torvaldo dejó el ministerio cuando nos casamos, porque no tenía posibilidad de ascender y necesitaba ganar más dinero que antes. El primer año tuvo un trabajo terrible. Figúrate: tenía que trabajar desde la mañana hasta la noche. Como abusó de sus fuerzas, cayó gravemente enfermo, y los médicos le prescribieron que se marchara al Sur.

CRISTINA: Cierto, pasaron un año en Italia.

NORA: Sí. Como comprendes, no era muy fácil ponerse en camino... Acababa de nacer Iván; pero no hubo más remedio. ¡Oh! ¡El viaje fue una maravilla, la cosa más hermosa! ¡Y salvó la vida a Torvaldo! ¡Pero el dinero que nos costó, Cristina!

CRISTINA: Ya lo supongo.

NORA: Mil doscientos escudos... cuatro mil ochocientas coronas. ¡Es algún dinero, eh!

CRISTINA: Sí, y no es poca suerte tenerlo cuando hace falta.

NORA: Nos lo dio papá.

CRISTINA: ¡Ah, ya! Y, si mal no recuerdo, fue precisamente poco antes de morir.

NORA: Sí, Cristina, precisamente entonces, y, como comprenderás, no pude ir a acompañarlo. Esperaba de un día para otro el nacimiento de Iván, ¡y el pobre Torvaldo moribundo, y necesitando que lo cuidase! ¡Mi buen papá! No volví a verlo. ¡Oh! ¡Es la pena más cruel que he tenido que sufrir desde mi matrimonio!

CRISTINA: Ya sé que lo querías mucho. ¿De modo que después se fueron a Italia?

NORA: Sí, teníamos el dinero, y los médicos lo recomendaban tanto... Marchamos al cabo de un mes.

CRISTINA: ¿Y tu marido volvió completamente repuesto? 

NORA: Sí; fue un milagro.

CRISTINA: ¿Y... ese médico?

NORA: ¿Qué quieres decir?

CRISTINA: Recuerdo que la criada anunció al doctor, dejando pasar a un caballero al mismo tiempo que a mí.

NORA: En efecto, aquél era el doctor Rank. No viene como médico, sino como amigo, y nos visita una vez al día por lo menos. No, Torvaldo no ha tenido la más ligera indisposición desde entonces. Los niños también se encuentran sanos y frescos, y yo lo mismo. (Se levanta de un salto y palmotea). ¡Dios mío, Dios mío, Cristina, qué delicia y qué bendición vivir y estar contentos! ... ¡Ah!, pero es una vergüenza... no hablo más que de mí. (Se sienta en un taburete al lado de Cristina, en cuyas rodillas se recuesta). ¿No lo tomarás a mal? Dime: ¿de veras no amabas a tu marido? Entonces, ¿por qué te casaste con él?

CRISTINA: Mi madre estaba enferma, me encontraba sin apoyo, y además tenía que cuidar a mis hermanitos. No me creí con derecho a rehusar el matrimonio.

NORA: Sí, sí, actuaste perfectamente. ¿De modo que era rico cuando se casó?

CRISTINA: Por lo menos vivía muy desahogado; pero su fortuna era poco sólida, y a su muerte, se fue todo al diablo, sin quedar nada.

NORA: ¿Y entonces?

CRISTINA: Me vi obligada a buscar una ocupación. Regenté un modesto colegio... ¡qué sé yo! Los tres últimos años no han sido para mí más que un largo día de trabajo sin reposo. Ahora todo ha concluido, Nora. Mi pobre madre no me necesita ya; la he perdido: mis hermanos, tampoco, porque ya pueden subvenir a sus necesidades por sí mismos.

NORA: ¡Qué alivio debes sentir!

CRISTINA: No, Nora, hago una vida insoportable. ¡No tener nadie a quién consagrarse! (Se levanta inquieta). Así es que no he podido permanecer allá, en aquel rincón escondido. Aquí debe ser más fácil absorberse en una ocupación, distraerse de los pensamientos... Si fuese siquiera lo bastante afortunada para encontrar una colocación, trabajo de oficina...

NORA: ¿Piensas en eso? ¡Un trabajo tan fatigoso, y tú que necesitas descanso! Más te valdría ir a algún balneario.

CRISTINA (Acercándose a la ventana): Yo no tengo un papá que me pague
el viaje.

NORA (Levantándose.): ¡Vamos! No te enojes conmigo.

CRISTINA: Tú eres la que no ha de enfadarse conmigo, querida Nora. Lo peor que tiene una situación como la mía es que agria tanto el carácter... No se tiene a nadie por quien trabajar y, a pesar de todo, hay que ganarse la subsistencia: ¿no es preciso vivir? Esto la hace a una egoísta. ¿Qué quieres que te diga? Cuando me contaste hace un momento el cambio de fortuna, me he alegrado por mí más que por ti.

NORA: Pues ¿cómo?... ¡Ah!, bueno... ya comprendo. Te habrás dicho que Torvaldo puede serte útil.

CRISTINA: Sí, lo he pensado.

NORA: Pues lo será, Cristina. Yo prepararé el terreno con mucha delicadeza, idearé alguna cosa grata que predisponga bien a Torvaldo. ¡Oh!, ¡tengo tantas ganas de ayudarte!

CRISTINA: ¡Cuánto te agradezco esa solicitud, Nora!... Más meritoria en ti que no conoces las miserias y los sinsabores de la vida.

NORA: ¿Yo?... ¿Crees eso?

CRISTINA (Sonriendo): ¡Por Dios! Laborcitas de mano y monerías por el estilo... Eres una niña, Nora.

NORA (Moviendo la cabeza y atravesando la escena): No hables con esa ligereza.

CRISTINA: ¿Cómo?

NORA: Eres como los demás. Todos creen que no valgo para nada serio... CRISTINA: Vamos, vamos...
NORA: Que no conozco las dificultades de la vida.
CRISTINA: Pero, querida Nora, acabas de contarme tus dificultades...

NORA: ¡Bah! ... ¡Esas bagatelas! ... (En voz baja). No te he contado lo principal.

CRISTINA: ¿Qué dices?

NORA: Me miras desde la cumbre de tu grandeza, Cristina, y no deberías hacerlo. Tú estás orgullosa de haber trabajado tanto por tu madre.

CRISTINA: No miro a nadie desde la cumbre de mi grandeza, aunque es verdad que me satisface, y me enorgullece, haber contribuido a que mi madre pasara tranquilamente los últimos días de su vida.

NORA: Y te enorgullece también pensar lo que has hecho por tus hermanos.

CRISTINA: Tengo derecho.

NORA: Así lo creo; pero voy a decirte una cosa, Cristina. Yo también tengo un motivo de alegría y de orgullo.

CRISTINA: No lo pongo en duda. Explícate.

NORA: Habla más bajo, no sea que Torvaldo nos oiga. Por nada del mundo querría que él... No debe saberlo nadie, Cristina; nadie más que tú.

CRISTINA: Nadie lo sabrá por mí.

NORA: Acércate más. (Atrayéndola a su lado). Sí... Escucha... yo también puedo estar orgullosa y satisfecha. Yo fui quien salvé la vida de Torvaldo.

CRISTINA: ¿Salvar?... ¿Cómo salvar?

NORA: ¿Te he hablado del viaje a Italia, no es verdad? Torvaldo no viviría a estas horas si no hubiera podido ir al Sur...

CRISTINA: Bien, pero tu padre les dio el dinero necesario.
NORA (Sonriendo): Sí, eso es lo que cree Torvaldo y todo el mundo, pero... CRISTINA: ¿Pero?

NORA: Papá no nos dio un céntimo. Yo fui la que conseguí el dinero. 

CRISTINA: ¿Tú? ¿Una cantidad tan importante?...

NORA: Mil doscientos escudos. Cuatro mil ochocientas coronas. 

CRISTINA: ¿Cómo te las arreglaste?... ¿Ganaste en la lotería?

NORA (Desdeñosamente): ¿La lotería? (Con un ademán de desdén). ¿Qué mérito tendría eso?

CRISTINA: Entonces, ¿de dónde lo sacaste?

NORA (Sonriendo con aire de misterio y tarareando): ¡Ejem! ¡Ta-ra-ra-la!

CRISTINA: Prestado no era fácil que lo tuvieras nunca.

NORA: ¿Por qué no?

CRISTINA: Porque una mujer casada no puede tomar dinero a préstamo sin el consentimiento de su marido.

NORA (Moviendo la cabeza): ¡Oh! Cuando se trata de una mujer algo práctica... de una mujer que sabe manejarse con destreza...

CRISTINA: Nora, por más que me devano los sesos, no se me ocurre cómo...

NORA: No es necesario que te tomes esa molestia. Nadie dice que me prestaran el dinero; pero pude adquirirlo de otro modo. (Se deja caer en el sofá). He podido recibirlo de un admirador... ¿Qué?... Cuando se es pasablemente bonita. . .

CRISTINA: ¡Qué loca eres!
NORA: Confiesa que tienes una curiosidad terrible.
CRISTINA: Dime, querida Nora, ¿no habrás obrado a la ligera? 

NORA (Irguiéndose): ¿Es una ligereza salvar la vida al marido?

CRISTINA: Lo que me parece una ligereza es que a sus espaldas...

NORA: La cuestión era que no supiera nada. ¡Por Dios! ¿No comprendes? Se trataba de que no conociera la gravedad de su estado. A mí es a quien dijeron los médicos que estaba en peligro, y que no podía salvarse más que pasando una temporada en Italia. ¿Crees que podía ser muy escrupulosa? Le contaba lo que me gustaría ir a viajar por el extranjero como las demás mujeres; lloraba, suplicaba y le decía que era preciso que se hiciera cargo de mi estado y que cediera a mi deseo; en fin, le insinué que podría tomar dinero a crédito. Entonces, Cristina, le faltó muy poco para irritarse, y me contestó que era una loca, y que su deber de marido era no someterse a mis caprichos. “Bueno, bueno”, dije para mí, “se salvará, cueste lo que cueste”. Entonces fue cuando se me ocurrió el medio de obtener dinero.

CRISTINA: ¿Y a tu marido no le dijo tu padre que el dinero no procedía de él?

NORA: Jamás. Papá murió a los pocos días. Yo había pensado confesárselo todo y rogarle que no me traicionara; pero ¡estaba tan enfermo! ¡Ay! No tuve que dar ese paso.

CRISTINA: ¿Y después no has revelado nada a tu marido?

NORA: ¡No, santo Dios! ¡Qué desatino! ¡A él, tan severo respecto de ese punto! Y luego que, con su amor propio de hombre, se le haría muy cuesta arriba. ¡Qué humillación ¡Saber que me debía algo! Eso hubiera transformado todas nuestras relaciones; nuestra vida doméstica, tan venturosa, no sería ya lo que es.

CRISTINA: ¿Y no le hablarás de eso nunca?

NORA (Reflexionando y sonriendo a medias): Quizá. . . con el tiempo; después que pasen muchos, muchos años, cuando ya no sea yo tan bonita como ahora. ¡No te rías! Quiero decir: cuando Torvaldo no me ame ya tanto, cuando ya no disfrute viéndome bailar, disfrazarme y declamar. Bueno será quizá tener entonces algo a que asirse... (Deteniéndose). ¡Bah! Ese día no llegará nunca... Conque, Cristina, ¿qué té parece mi gran secreto? También yo sirvo para algo... Puedes creer que este asunto me ha preocupado mucho. ¡Caramba! No era fácil cumplir a plazo fijo, porque has de saber que en estos negocios hay una cosa llamada los vencimientos y otra la amortización; y todo es endiabladamente difícil de arreglar. He tenido que ahorrar en todo. De los gastos de la casa no podía economizar mucho, pues Torvaldo tenía que vivir cómodamente. Los niños tampoco podían andar mal vestidos y todo lo que recibía para ellos, en ellos debía gastarse. ¡Angelitos míos!

CRISTINA: ¡De manera que todo lo has tenido que sacar de tus gastos personales!

NORA: Naturalmente. Al fin y al cabo, no era más que justicia. Siempre que Torvaldo me daba dinero para mis gastos, sólo invertía la mitad; compraba siempre de lo barato. Es una suerte que todo me quede bien, porque así Torvaldo no ha advertido nada. Pero a veces me es duro, Cristina: ¡halaga tanto ir elegante! ¿No es verdad?

CRISTINA: ¡Ya lo creo!

NORA: Cuento aún con otros ingresos. El invierno último tuve la suerte de encontrar trabajo: escritos para copiar. Entonces me encerraba y escribía hasta hora muy avanzada de la noche. ¡Oh! Me fatigaba muchísimo; pero era un gusto trabajar para ganar dinero. Casi me parecía que era hombre.

CRISTINA: ¿Cuánto has podido ganar de ese modo?

NORA: No lo sé exactamente. Es muy difícil desenredarse en esta clase de asuntos. Lo único que puedo decirte es que he pagado cuanto me ha sido posible. Muchas veces no sabía ya a dónde volver los ojos. (Sonríe). Y entonces se me ocurría pensar que un viejo muy rico se había enamorado de mí...

CRISTINA: ¡Qué! ¿Qué viejo?

NORA: ¡Tonterías!... Que se moría, y que, al abrir el testamento, se leía en letras muy gordas: “Lego toda mi fortuna a la encantadora señora de Helmer”.

CRISTINA: Pero, querida Nora, ¿qué viejo es ése?

NORA: ¡Dios mío!, ¿no comprendes, mujer? No hay tal viejo; es una idea que se me ocurría siempre qué no veía manera de adquirir dinero. En fin, ahora todo eso me es completamente indiferente. El viejo puede estar donde se le antoje, porque me tiene sin cuidado él y su testamento. (Se levanta con viveza). ¡Dios mío!, ¡qué gozo pensarlo! Poder estar tranquila, completamente tranquila, jugar con los niños, arreglar bien la casa, con gusto, ¡cómo a Torvaldo le gusta tenerla! ¡Luego vendrá la primavera y el hermoso cielo azul! Quizá podamos viajar entonces. ¡Volver a ver el mar! ¡Oh! ¡Qué felicidad vivir y estar contentos! (Llaman).

CRISTINA (Levantándose): Llaman. ¿Debo irme?

Casa de muñecas                                      henrik ibsen

NORA: No, quédate, no espero a nadie; probablemente será alguien que pregunta por Torvaldo.